TU MARCA, LA DIFERENCIA

Tu marca, la diferencia

SOMOS PRODUCTOS

Muy buenas!

Después de dos semanas muy liado y sin tener ocasión de sentarme a escribir, hoy me toca limpiar el polvo de este rincón de la red al que llamo “Mi blog” y que no me gusta tener tan abandonado. Para ello empezaré contándote algo que me ocurrió ayer precisamente.

Te lo cuento:

Tuve una entrevista de trabajo en una empresa que actualmente se encuentra sumergida en un proyecto de expansión bastante bonito y por el que realmente estoy muy interesado. Todo pintaba bien… era la segunda vez que me llamaban de la misma compañía y en esta ocasión era para cubrir un puesto en el departamento de marketing. La entrevista fue sobre ruedas y al finalizarla, el entrevistador parecía muy interesado en mi perfil. Tanto, que ya me veía con casa, hijos, música, fuegos artificiales… hasta que el buen hombre tuvo el detalle de bajarme de las nubes mencionando la retribución… ¡9.900 € brutos al año!… todo se fue al traste.

El sueldo neto se quedaría en unos 650 € mensuales por 40 horas de trabajo a la semana (posiblemente con horas extras)… vaya que no iba a percibir ni 5 € por hora trabajada… así que no me quedó más remedio que rechazar la propuesta. Le dije que por menos de 800 €/netos (que tampoco es mucho) ni me lo planteaba. Ya que, quizás, por esa cantidad si podría pagarme un alquiler y que me sobrase algo para invertirlo en algún proyecto.

¿A dónde quiero llegar?

La cuestión es la siguiente, somos muchos los que estamos buscando empleo activamente o diferentes formas de ganarnos la vida. Para ello tenemos que concienciarnos de que somos productos y que como tal, tenemos que vendernos. Y en un mercado plagado de tantas marcas “similares”… si no buscamos la forma de diferenciamos, estamos perdidos.

Una de las tareas más complejas es la de marcar nuestro precio, ¿cuánto valemos?. Y es que no es fácil contestar a esta pregunta, pues hay que ser realista ante la situación económica, pero también hay que ser consecuente con uno mismo… ¿Cuánto te ha costado llegar hasta aquí?, ¿Cuánto has invertido en ti?: Carreras, másters, especializaciones, ciclos formativos, libros, herramientas… y lo más valioso, tu TIEMPO.

Tu precio no es la única vía de diferenciación.

A la vista está como son las guerras de precio. Por ejemplo, si una empresa en su afán de ganar a su principal competidor, decide llevar a cabo como única estrategia de diferenciación, la de ofrecer el producto a un precio más bajo, el otro puede pensar de la misma manera y bajar aún más el precio… provocando que al final, para una de las dos, el producto dejará de ser rentable y tendrá que cerrar o rendirse.

Pues con nosotros pasa lo mismo, si hay alguien con el mismo perfil que tú dispuesto a hacer ese trabajo por menos dinero, la empresa contratante lo tiene fácil… menos coste más margen de beneficio. El problema es que cada vez la gente, por necesidades o por un sinfín de motivos, acepta precios más bajos

Si todos dijésemos ¡BASTA! y no aceptásemos, otro gallo cantaría… Pero eso no va a pasar.

¿Qué hago entonces?

Son muchos los factores a tener en cuenta a la hora de determinar el precio de un producto, posiblemente una de las partes más importantes a la hora de definir cualquier estrategia. Pero igual de importante, o más, es la de decirle a tu entrevistador (que es “el que te va a comprar”) por qué debe de escogerte a ti (¿Cuál es tu valor añadido?). ¿Cómo hacerlo?:

  1. Cambia de actitud: Vales y lo sabes. El que va a estar delante tuya es otra persona que ha pasado por la misma situación que tú. Cuéntale lo bueno o buena que eres, véndete a un precio razonable a tu calidad y a la del sector al que te diriges.
  2. Conviértete en una marca: Personaliza tu currículum, dale color… que no sea otro papelucho encima o debajo de otros tantos. Haz que sea diferente. Posicionate en redes sociales profesionales (Véase Linkedin).
  3. Se tú mismo (con modales): Di adiós a los pasos de cómo afrontar una entrevista, no sirven para nada; cuéntale quién eres y cómo eres. Vuelvo a lo mismo… ¡véndete!
  4. No te frustres: Este sentimiento es muy palpable y peligrosamente negativo… Es fácil decirlo, pero si no te cogen sonríe y convierte tu “caída” en aprendizaje. Que sirva para abrir tu mente, no para cerrarla. Pues el éxito solo se alcanza luchando, no rindiéndose.

Aquí un vídeo bastante alentador que puede que te termine de convencer: